20/4/11

Scream, mito del terror de los 90

La saga Scream marcó a toda una generación, pocos jóvenes de finales de los noventa no han visto alguna de las entregas en el cine. Examinándolas exhaustivamente se trataba de películas de baja calidad técnica, con un guión sencillo y que bebía de todo el cine de terror anterior, ¿entonces por qué adquirieron tanto éxito? La juventud se suele empapar con este tipo de películas viscerales y más cuando se pueden sentir identificados con unos personajes de edad similar y con preocupaciones y aficiones parecidas. Además, Wes Craven dirige de forma precisa, posee la gran cualidad de saber transmitir el desasosiego de los personajes, podemos sentir el pánico y la tensión telefónica en nuestra propia piel. Creo que todo lo señalado conforma un cúmulo de circunstancias que propiciaron el éxito de la saga, tampoco debemos olvidar la efectividad de un guión con una buena dosis de suspense, un asesino con cierto magnetismo –resultaba extraño no encontrárselo en cualquier fiesta de disfraces– y la protagonizaba Neve Campbell, una actriz atractiva de labios carnosos y mirada sensual, aunque no extremadamente guapa lo que la hacía más real para los ojos del espectador.

Nunca fui un fan (qué poco me gusta este adjetivo) de esta saga, el terror no era lo mío pero cierto que acabé en el cine viendo Scream 2, recuerdo el juego inicial con su propio éxito. La película creaba a su vez una película sobre su propio asesino, la acción comenzaba en una sala de cine incrustada en la pantalla de una sala real, los más miedosos miraban tímidamente a su alrededor por si algún asesino se encontraba cerca. Esto es lo que más me gusta de Scream, su intento por buscar una tensión psicológica en el espectador, muchas veces usando trucos ya vistos pero prefiero soportar estas viejas alteraciones a las canibalescas amputaciones y los exagerados charcos de sangre.

Siempre he sido muy clásico en este aspecto, me suelo quedar con las primeras partes de las sagas, de hecho creo que las películas fueron bajando un escalón respecto al nivel en cada una de las secuelas. Pensé que con la tercera parte ya se acabó este fenómeno, si me hubieran dicho que once años después se estrenaría una cuarta entrega protagonizada por  Neve Campbell y, es más, que se rodaría también una quinta entrega si la taquilla reaccionaba bien, les hubiera tomado por locos pastilleros. Pero todo puede pasar, y en una crisis de ideas en la que las secuelas y los remakes están a la orden del día no parece descabellado traer a la palestra a una saga que ya parecía perdida. 

El hombre enmascarado siempre amenazante detrás de cualquier puerta con su cuchillo afilado se encontrará con su público joven de siempre y con un espécimen un poco más viejo, una persona que también querrá pasar miedo psicológico pero no solo por amor al cine de terror, si no para rememorar un capítulo de su vida que en cada suspiro lo ve una frase más lejos. 

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