17/4/11

Megamind

Tom McGrath firma una película de animación después del éxito que cosechó en la saga  Madagascar, una película de animales que me desencantó tanto por su bajo nivel gráfico, como por unos animales que no me aportan nada anclados en una historia facilona. Por fortuna, con Megamind el listón ha subido, Dreamworks despierta y es capaz de hacer buenas películas pero todavía el imperio de Pixar queda demasiado lejos.

Lo mejor que posee Megamind es su protagonista azulado y cabezón, un villano que consigue deshacerse del héroe y pasa a conquistar Metro City. Con todos sus sueños realizados y sin nadie que pueda chafar sus malvados planes, su vida le resulta monótona y aburrida, de ahí que fabrique un nuevo héroe que le aporte emoción a su vida. Pero los planes, por muy premeditados que sean estos, no siempre salen como la teoría decía, por lo que el joven Megamind se encontrará en una encrucijada inesperada.

Con Shrek se empezó a intercambiar y jugar con los personajes del cuento tradicional en el mundo de la animación. Sin ir más lejos, pocos meses antes de que Megamind apareciera en cartelera surgió Gru, mi villano favorito, una película en la que el protagonista también es un villano que articula un plan malvado contra la humanidad. Visto estas dos últimas películas de Dreamworks, me quedo con diferencia con Gru, me parece más redonda en su conjunto y que nos cuenta la historia de una manera más peculiar.

Megamind no es tan revolucionaria como puede parecer a simple vista, el protagonista no es tan malvado como pueda parecer en los primeros minutos, no busca nuevas formas de expresión artística y se conforma con un final de fuegos artificiales. Nos encontramos ante una película que busca resguardarse en el público infantil y que cuenta con una calidad técnica y un estilo narrativo que hace imposible que el ánimo decaiga.
Puntuación:

Titulo original: Megamind.
Director: Tom McGrath.
Guión: Alan J. Schoolcraft, Brent Simons.
Duración: 96 min.
Año: 2010.

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