11/10/10

La cinta blanca

La cinta blanca


(Hola Dorita, aquí tienes la crítica que me pediste, perdona el retraso en publicarla pero no encontraba la película por casa, algo incomprensible visto las dimensiones de mi hogar, y tuve que conseguirla por otros derroteros.)

Tenía pendiente esta película del director Michael Haneke (
Funny games) que conquistó la Palma de oro en el Festival de Cannes de 2009. La película, rodada en blanco y negro, resulta perturbadora, la fotografía merece mención aparte, los claroscuros de algunas escenas permiten llegar más allá de lo que la pantalla presenta, pues por momentos, traspasamos la piel de los personajes.

Haneke ha realizado un guión duro, denso y rodado con un realismo que por momentos pondrá los pelos de punta, el profesor de un pequeño pueblo alemán nos irá narrando sus vivencias, pero el verdadero protagonista de esta historia es el propio pueblo, un lugar donde crece una generación que es educada de forma férrea y con una disciplina militar. Estamos en los albores de la gran guerra y en los inicios del fascismo reflejados a través de un pueblo que resulta frío, oscuro, deprimente, demoledor.


Haneke dirige la cinta con mano de hierro, sus planos son cautivadores, cuando la cámara se mueve y no nos enfoca la acción en realidad está corrompiendo al espectador porque las imágenes mentales siempre son más tenebrosas y profundas que cualquiera que pueda rodar una cámara. A parte de una técnica sobresaliente, la interpretación no queda lejos, los personajes tienen carne y hueso, viven en su mayoría sometidos a los poderosos del pueblo y saben que será una servidumbre vitalicia, en el mundo real no hay lugar para la esperanza, y si por casualidad hubiera un pequeño resquicio por el que se pueda ver un pequeño rayo de luz, ya se encargará este peculiar director de tapar las oquedades de la madera carcomida para que la vitalidad juvenil sucumba en las oscuras sombras de la mansedumbre y resignación.


Con todos estos aciertos hay dos aspectos con los que no concuerdo, el primero de todos se trata a su excesiva duración, da pie a que los personajes crezcan pero hace perder cierto dinamismo a la trama; el otro, se debe al mensaje de la película, Haneke no da opción al ser humano, su educación le condiciona a lo que será en el futuro, se trata de una oda al pesimismo, una opresión inquebrantable que va mas allá de lo divino, no cree en la salvación humana, el mundo no puede ser cambiado por quien lo habita, los poderosos dictaminan las leyes, el aparato de poder educará a las masas de acuerdo a sus intereses, el fascismo es una de esas ideologías que en la película aparece en estado fetal. Una película pesimista e inquietante que dará pie a la reflexión, quizá esos tiempos no sean tan lejanos como parecen.

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