10/4/10

Entrevista por cuestionario


Hace unos días intenté concretar una entrevista con una conocida cantante pop, contacté con su representante discográfico y me contestó amablemente que no tenía ningún problema en concederme dicha entrevista pero como la cantante está muy ocupada preparando sus conciertos mejor que le mandara el cuestionario con las preguntas y él se encargaría de que la cantante las contestara en su tiempo libre. Por supuesto, me negué a realizar una entrevista con esas condiciones odiosas. Resulta tremendamente sencillo enviar un cuestionario y esperar tranquilamente a que el supuesto entrevistado te conteste vía correo electrónico, cuando la mayoría de las veces quien te escriba sea su jefe de prensa, secretario o amante.

Este tipo de entrevistas cada vez aparecen con más frecuencia en los medios, cantan mucho, son entrevistas insulsas con contestaciones automatizadas y que simplemente sirven para rellenar un espacio que complemente a la publicidad. Algunos medios escritos de segunda división se escudan alegando que el entrevistado sólo concede entrevistas cara a cara con los grandes grupos mediáticos o no tienen los recursos necesarios para llevarla a cabo. Ya se sabe que entre tener algo y no tener nada mejor lo primero, aunque su calidad periodística quede puesta en entredicho. Puedo entender a estos medios pequeños que deban recurrir al cuestionario por su carencia de medios o de prestigio, pero también creo que se debe ser honesto con el lector que cada día elige leerte, se debe ser fiel al mismo y pienso que no es mucha molestia avisarle previamente del tipo de entrevista que va a leer. Omitir información es una forma de engañar pero peor es mentir al lector, en una ocasión descubrí que un avispado redactor de un conocido diario gratuito intentó camuflar la entrevista por cuestionario describiendo al personaje para hacer creer que le había visto en persona, el problema es que seguro que lo hizo por órdenes de arriba.

La entrevista por cuestionario no debe ser considerada como entrevista porque falta la parte esencial de la entrevista, el enfrentamiento dialéctico entre entrevistado y entrevistador. La entrevista es uno de mis géneros periodísticos preferidos, el periodista cobra un papel más protagonista, su lenguaje se acerca más al literario. No me cabe en la cabeza realizar una entrevista sin esas notas de color que muchas veces lo dicen todo, esas notas al margen que sitúan a lector y le ayudan a tener una idea más verosímil del entrevistado.

Los lectores deben conocer los modos en los que se fabrica la entrevista (generalícese el término si se quiere), el problema de todo esto es el de siempre, la pasividad de una profesión que se deja vapulear por su fervor a la comodidad.

2 comentarios:

Pues tienes razón: anda que no habrá entrevistas que me haya tragado (como reales) porque te describen el lugar de la supuesta entrevista... De todas formas, el género "fake" es apasionante (valga la expresión)

Un género que daría mucho que hablar.
Saludos.

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