1/7/09

Cashback

Cashback


Un estudiante de bellas artes que acaba de sufrir una rotura amorosa y padece de insomnio aprovecha las horas muertas para trabajar en un supermercado en el turno de noche. Para hacer más llevadera la jornada laboral cada empleado recurre a un método diferente, nuestro protagonista opta por parar el tiempo contemplando instantáneas congeladas del supermercado. Plasmará con el pincel la belleza recogida en cada una de estas imágenes, belleza encontrada en gran medida al hecho de que verá a las mujeres desnudas. Luego los desnudos perderán el protagonismo –una pena– para dar lugar a unos personajes (los empleados del supermercado) demasiado estereotipados y ridículos; excepto la cajera Sharon que se acabará convirtiendo en la musa del joven pintor y en el motor de la película.

Entre medias encontramos situaciones estúpidas que, en contra de lo pretendido, no consiguen hacerme reír. Las bromas realizadas por una pareja gamberra de empleados me resultan irrisorias y no comprendo la inclusión del reponedor que realiza kung-fú pero que nunca llega a ponerlo en práctica. Tampoco encuentro interés en el partido de fútbol mostrado con el único propósito de estirar una trama que se resume en una frase: chico se enamora de chica.

Al final todo se reduce a una simple historia de amor muy bien ocultada con diálogos que pretenden ser profundos –como la voz en off en primera persona del prota Ben Willis–, unos actores desconocidos, un montaje que recuerda al cine independiente y un guión extravagante que intenta adentrarse en el selecto club del cine de culto. Pero tras esta careta comprobamos que Cashback no es más que una historia plana y simplista carente de la relevancia pretendida.

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