22/7/09

Blood: el último vampiro

Blood: el último vampiro

Una cazadora de vampiros sin escrúpulos que no dudará en rasurar el cuello de sus presas de la forma más noble, con una catana, y a la vez sangrienta y cruenta. Por este sentimiento “tarantiniano” y por mi ingénita atracción a los vampiros decidí ver este anime que ha resultado ser una de las mayores decepciones cinéfilas en mucho tiempo. Esperaba mucho más de estos dibujos -es cierto, técnicamente son muy buenos- que no engrosan volumen y carecen de interés. No es que el guión sea plano, es que sencillamente no existe historia alguna, todo no es más que una sucesión de luchas que carecen de interés por su falta total de sentido, por la previsibilidad de los combates y porque ya intuimos quien será la ganadora del enfrentamiento.

Al principio pensé que sería un gran fastidio que sólo durara 45 minutos, pero luego resultó ser una bendición, ya que a mitad de la película -20 tormentosos minutos- ya estaba deseando que llegara el esperable combate final y aparecieran los títulos de crédito para que pudiera salir de mi sopor y aburrimiento. La protagonista, lejos de hipnotizarme con su extraño carácter me pareció una niña creída y mimada a la que no me importaría ver asesinada salvajemente por uno de los muchos vampiros idiotas que pueblan la corta película. Tampoco entiendo que la acción discurra en una base estadounidense en Japón, otro de los elementos que me incitaron a ver este anime fue su exclusiva producción japonesa, estaba un poco cansado de ver americanadas, pero ni cambiando de continente me libro de ellos, maldita desgracia la mía.


No me queda más que mencionar al realizador de tal proeza, Hiroyuki Kitakubo se luce creando un anime cuya mayor proeza consiste en llenar tres cuartos de hora sin contarnos realmente nada, hay que alabar tal despropósito.

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