24/6/09

Territorio Prohibido (Crossing Over)

Crossing Over


La inmigración ilegal es un tema tan relevante en occidente en estos tiempos que es lógico que surjan películas que versen sobre el tema, y como en todo, encontraremos cintas que nos dejen con el corazón en un puño y otras que simplemente pasen por delante de nuestros ojos, este es el caso de Crossing Over.

El director y guionista Wayne Kramer realiza una película que no resulta novedosa, de hecho utiliza una trama y una manera de presentarla vista en otras ocasiones. Se trata de varias historias que confluyen de forma paralela y que acabarán interrelacionándose –algunas de una manera demasiado artificial– entre ellas. Esta forma de presentar la trama tiene aspectos positivos y negativos, al ser varias historias no terminamos por congeniar con ninguno de los personajes pero también se nos hace más llevadera una película que es más superficial de lo que aparenta.

Los personajes no quedan bien definidos, Harrison Ford –el actor estrella del filme– es el peor parado, interpretará a un policía muy comprometido con la situación de los inmigrantes ilegales pero que sorprendentemente trabaja arrestando a estos inmigrantes para luego encarcelarlos o deportarlos. Esta doble personalidad no es entendible, me pareció un bonachón con pocas luces que chapurrea español y que permite ser insultado por sus compañeros de trabajo; por ello tampoco entiendo la gran capacidad analítica y deductiva –implica intelecto– que demuestra para resolver un asesinato. Sin duda, el asesinato es lo mejor que ocurre en la peli, ofrece cierto suspense que dura un suspiro, a los cinco minutos ya conocemos al asesino y sus motivos.

Aparte de estos personajes demasiado verdes –no se ha sabido profundizar en sus sentimientos– nos encontramos ante un buen reparto desaprovechado. La película empieza bien y augura una potente crítica ante la política de inmigración estadounidense, pero todo se queda en humo. Poco a poco, el nivel de crítica se irá reduciendo, hasta presentar un final bastante conservador, parece que las deportaciones son justas y que Estados Unidos sigue siendo el país de las oportunidades, que se lo digan al chico asiático. Al final encontramos una película que no ofrece nada novedoso, carente de calado pero con ritmo, conseguido gracias a las numerosas historias que se superponen. No resulta complicado visionarla pero de ahí a que merezca la pena, hay un largo trecho.

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