Todo el terror concentrado

Todos nos volvemos locos alguna vez [Psicosis]

Voy a hacerte una oferta que no podrás rechazar

Con tu permiso me voy a casa, a tener un ataque al corazón [Pulp Fiction]

No todo es como parece

El amor hace meter la pata [Algo pasa con Mary]

He visto cosas que nunca creeríais

Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes (Yoda) [La Guerra de las Galaxias]

A fin de cuentas, todo es un chiste

El pueblo no debería temer al gobierno, el gobierno debería temer al pueblo [V de Vendetta]

15/3/12

Crítica: Hugo


Para disfrutar de La invención de Hugo hay que estar predispuesto a soñar, a introducirse en un cuento infantil con fuertes connotaciones al mundo adulto. El imaginario de los sueños de los niños no se aleja del mundo inmisericorde de los adultos, solo cambia el punto de vista, la inocencia, la malicia, tan solo cambia el color.


La invención de Hugo comienza siendo magnética, con un despliegue técnico fabuloso dirigido bajo el pulso firme y perfeccionista de Martin Scorsese acompañado con una música que encaja a la perfección con los tiempos de la trama. La banda sonora se enlaza con los personajes hasta tal punto que se convierte en lenguaje, las notas consiguen transmitir sentimientos, ambientar una embriagadora estación de tren o esparcir un fino aroma musical que rememora al cine clásico.

La cinta indaga en la figura de Georges Méliès, la primera persona que vio el cine como negocio, comprendió que el cinematógrafo de los hermanos Lumière podía utilizarse para contar historias. En la corta pero intensa historia del cine suele quedarse como nota al margen, Pathé y su eterno rival Gaumont suelen copar más espacio en los libros por su innovadora idea de negocio. Algún profesor una vez me dijo que Méliès no supo ver el cine fuera del teatro, pero el cine no es más que un teatro con un escenario proyectado. Méliès realizó la primera película de ficción del cine, fue el primero que atisbó el negocio que podría suponer este nuevo arte, incluso  inauguró el cine a color (con una técnica muy vasta y manual); por todo ello no merece ser un simple comentario en una clase de “Historia del cine”, ni un párrafo de contexto en un libro de historia.

Scorsese ofrece un justo homenaje con un truco de magia solemne y lleno de emoción a través de las peripecias de Hugo (Asa Butterfield), un niño de mirada transparente e intenciones nobles, una persona que tratará de terminar lo que otros no pudieron hacer para cerrar un capítulo de su vida. A partir de la creación tratará de conocerse a sí mismo, todos hemos nacido en este mundo para ser algo más que un estúpido objeto decorativo, cada persona es una pieza única que engrana en una maquinaria social de gran complejidad.

La invención de Hugo ofrece una historia de juventud, tierna y a la vez agridulce, con una tensión siempre patente, con una técnica visual y una banda sonora que consiguen presentar una trama que funciona con la precisión de un viejo reloj de cuerda. Una gran película cuyo único pero es la falta de una definición más perenne, Hugo Cabret resulta ser un digno homenaje a los inicios de este arte tan fascinante llamado cine.

Puntuación:

Titulo original: Hugo Cabret.
Director: Martin Scorsese.
Guión: John Logan (Libro: Brian Selznick)
Reparto: Asa Butterfield, Chloe Moretz, Ben Kingsley, Sacha Baron Cohen, Jude Law, Emily Mortimer, Michael Stuhlbarg, Ray Winstone, Christopher Lee, Richard Griffiths, Helen McCrory, Frances de la Tour.  
Duración: 127 min.
Año: 2011.

29/2/12

Crítica: No habrá paz para los malvados

La mejor película española del año según la Academia del Cine, una película con una atmósfera sórdida, colapsada por la inmundicia humana, repleta de personajes marginales que conviven al margen de la mirada del resto de ciudadanos. Un lugar donde los malvados y policías se confunden con la espesura de la noche, la violencia inusitada es la mejor carta de presentación, el miedo generado aumenta el respeto, los cubatas de ron son la droga mágica para conseguir escapar, aunque sea un nimio atisbo, de ese mundo real en el que solo tiene cabida el dolor y la tristeza.

Ese Madrid depauperado y marginal que presenta el filme de Enrique Urbizu atormenta al espectador y es presentado a partir del inspector Santos Trinidad, un policía venido a menos, de gatillo fácil y que camina sin rumbo por los senderos de la vida. Un pub abierto en la mitad de la noche resulta ser un oasis en el desierto de silencios en el que se sumerge la ciudad. Con todo estos atenuantes, sumidos a la gran interpretación de José Coronado –los años le sientan bien en su carrera profesional–, la película recae en un error garrafal, un error de bulto que hacen que las manos se te vayan a la cabeza, no se puede crear un mundo así y venderse al primer guioncillo que caiga en el sendero.

Urbizu juega con la soledad del protagonista, los silencios rotos por el ruido de los hielos al estamparse con los dientes presentan a una persona perdida, un corrupto, un “hijo de puta” como bien lo definió el mismo Coronado. Un personaje atroz que merece lo peor, sanguinario con quien se tuerza en su camino, una gran historia que se diluye ante una trama absurda y pretenciosa.

Se nos muestra una cumbre internacional para obviarla por un simple centro comercial, no se incide en el pasado del protagonista aunque siempre aparece patente, su investigación resulta fortuita en un final breve y contumaz. Un antihéroe que desconoce la magnitud de su proeza, una película que rehúye de las explicaciones más profundas porque sencillamente no las sabría encontrar. Sus grandes taras argumentales lastran a No habrá paz para los malvados, una película apática y endeble, mero garrafón de violencia.
Puntuación:



Titulo original: No habrá paz para los malvados.
Director: Enrique Urbizu.
Guión: Michel Gaztambide, Enrique Urbizu.
Reparto: José Coronado, Rodolfo Sancho, Helena Miquel, Juanjo Artero, Pedro María Sánchez, Nadia Casado, Younes Bachir, Karim El Kerem, Abdel Ali El Aziz, Nasser Saleh, Juan Pablo Schuck, Eduard Farelo.
Duración: 104 min.
Año: 2011.

22/2/12

Gala de los Goya


La XXVI edición de los premios Goya concluyó con la coronación de No habrá paz para los malvados, en una gala monótona del que seguro se recordará en rap del Resines. Me hubiera gustado estar presente en los ensayos, ver la cara de circunstancias de los demás actores y del equipo directivo. Seguramente el único sonriente sería el personal de marketing, sabían que reventarían las redes sociales con tal verborrea y balbuceo de palabras incomprensibles para el oído humano.


La gala la presentó la cómica Eva Hache que estuvo exultantemente sosa con un guion flojo que no supo mantener el ritmo y buscar esos puntos de inflexión que hicieran más soportables los inacabables discursos de algunos triunfadores pesados. No habrá paz para los malvados se llevó 6 estatuillas, ganando en categorías de primer orden como mejor director, para Urbizu; mejor actor principal, José Coronado y mejor película.

En estas galas se suele hablar de ganadores y premiados, pero hubo un perdedor claro, Pedro Almodóvar se quedó con la miel en los labios, La piel que habito se llevó 4 goyas, los más importantes fueron para el maestro Alberto Iglesias, un genio de la música, y Elena Anaya por su tremenda actuación en una película que recibió incluso más premios de los que merecía.

Por primera vez una película de animación, Arrugas, ganó el Goya al mejor guión adaptado,  y Blackthorn. Sin destino demostró que los western no están pasados de moda. Otra de las películas ganadoras de la velada fue Eva (3 premios). Un poderoso drama envuelto bajo el disfraz de la ciencia-ficción que busca romper moldes, una interesante propuesta que se reduce a una buena película firmada por Kike Maillo, ganador del premio al mejor director novel. Hablando de películas originales que tocan temas inusitados y originales, La voz dormida se hizo con tres estatuillas, la más laureada fue la de María León (mejor actriz revelación), una actriz que está consiguiendo abrirse un hueco en este mundo.

Anonymous y un espontáneo extremeño marcaron el pié de página de un evento cuya seguridad quedó en entredicho, lo mismo que Enrique González Macho, director de la Academia, que tuvo que salir escoltado por sus dos vices, Judith Colell y Marta Etura (hay que ver qué primer plano tiene esta mujer), para ofrecer un discurso poco ajustado a los tiempos. Incapaz de atisbar las tremendas posibilidades que la red puede ofrecer al cine español; un discurso caduco que contradice la genialidad que en su día pronunció Alex de la Iglesia, no hay que echar balones fuera, si la gente que va al cine (porque hay gente que todavía hace estas cosas tan extrañas) pasa del producto estatal, será por algo.

Santiago Segura se marcó el mejor monólogo de la noche, no estaría mal verlo en el mismo escenario en la próxima edición de los Goya. Por otra parte, quedó patente que al cine español le queda mucho camino por recorrer, necesita una revolución de ideas en todos los aspectos, incomprensible el olvido de Mientras duermes.

18/1/12

Crítica: Sherlock Holmes 2


Reconozco que resulto repetitivo si ahondo de nuevo en afirmar mi fascinación por las historias de Sherlock Holmes de Conan Doyle. Y cuando veo a Robert Downie Jr. en la pantalla me encuentro con el personaje que siempre había imaginado; el cine, en la mayoría de sus adaptaciones, ha tenido la manía de presentarnos a Holmes como un gentleman, olvidando que es un personaje egoista, misógino, descuidado, sin modales y drogadicto. Por eso me gusta la interpretación de Downie Jr. del personaje, al igual que la que hace Hugh Laurie en un entorno hospitalario.

Guy Ritchie se sacó una buena adaptación de la manga con el estreno de Sherlock Holmes, una película de acción frenética y una historia pasable que engranaba bien aunque se veía que pecaba de falta de inteligencia, algo inherente a los relatos originales de Sherlock.

En la segunda entrega, ya con Moriarty -el archienemigo de Sherlock- en acción, esperaba ver una batalla de ajedrez entre dos titanes del razonamiento pero en su lugar me topé con una película que conservaba el carácter entretenido de la primera entrega pero desligado totalmente a una historia veraz, una historia con suspense e intriga que solo el detective, en compañía del inseparable doctor Watson, podría resolver en una jugada mágica a primera vista, magistral cuando las cartas se pusieran sobre la mesa.

Lo que ocurre en Sherlock Holmes 2 no es nada de lo anticipado anteriormente, Guy Ritchie ha decidido decantarse por la acción desmedida para hacer una película atractiva y viva, pero para ello ha desligitimado el sello de Holmes. No hay calidad ni intriga en la trama pero aún así ya está en marcha la tercera entrega de lo que seguro se convertirá en una rentable saga. En este sentido, Ritchie, de una manera magistral ha conseguido llenar las arcas de la tesorería.

Puntuación:

Título original: Sherlock Holmes: A Game of Shadows (Sherlock Holmes 2).
Director: Guy Ritchie
Guión: Kieran Mulroney, Michele Mulroney (Personajes: Arthur Conan Doyle. Cómic: Lionel Wigram).
Reparto: Robert Downey Jr., Jude Law, Noomi Rapace, Jared Harris, Stephen Fry, Kelly Reilly, Rachel McAdams, Geraldine James, William Houston, Gilles Lellouche, Eddie Marsan.
Duración: 129 min.
Año: 2011.

28/12/11

Crítica: Drive


En Drive los silencios cuentan más que las palabras, una persona solitaria, amante del volante que trabaja durante el día como especialista de cine y cuando la noche nace se convertirá en un conductor a sueldo contratado por bandas de ladrones para dar el palo. Se ofrece a trabajar tras musitar unas parcas y severas palabras, tiene un código que no se puede romper ni negociar, lo lleva grabado a fuego y lo cumplirá con una precisión exacta.

Ryan Gosling realiza una espectacular interpretación, resulta complicado transmitir sensaciones a través de silencios, con una mirada gélida y jugueteando con un palillo entre los dientes mientras permaneces impasible ante todo lo que acontece alrededor. Este ser frío y sin nombre, simplemente subsiste recibiendo los encargos de su mentor (Bryan Cranston), un viejo que seguro vivió tiempos mejores y que posee un taller como tapadera de su negocio nocturno.

Drive posee un lenguaje escrito en letras ochenteras, con la mafia de por medio las venganzas, traiciones y ajustes de cuentas están a la orden del día. En este mundo anclado en los suburbios de L.A. el hombre solitario verá cómo su mundo se despedaza y se abre al exterior cuando conoce a su vecina (Carey Mulligan) y su hijo. Su corazón no es de hierro, pero sí su templanza ante las situaciones que tendrá que combatir.

Nicolas Winding Refn hace un admirable trabajo desde la dirección para ofrecernos una película con una historia verosímil e inquietante creando un mundo sucio, tirano y anárquico. Drive indaga en los silencios para contarnos una historia que saborea con la violencia y la supervivencia desde las primeras secuencias. Este hombre callado, con una chupa blanca, sucia y desgastada que lleva bordada un escorpión amarillo en el dorso, resume el sentido de una película que engatusa a través de las palabras mudas.

Puntuación:

Título original: Drive.
Director: Nicolas Winding Refn.
Guión: Hossein Amini (Novela: James Sallis).
Reparto: Ryan Gosling, Carey Mulligan, Ron Perlman, Christina Hendricks, Bryan Cranston, Oscar Isaac, Albert Brooks, Tina Huang, Joe Pingue, Christian Cage, James Biberi.
Duración: 100 min.
Año: 2011.

27/12/11

Crítica: El Cambiazo


Dos amigos de vidas y personalidades contrapuestas, Dave (Jason Bateman) es un adicto al trabajo, un padre de familia de libro, trabaja para mantener una clásica casa hogareña y a sus inquilinos, una mujer (Leslie Mann) y unos hijos a los que no les hace mucho caso. En el lado opuesto, encontramos a Mitch (Ryan Reynolds), un hombre que vive en una envidiable pocilga caótica, reniega del trabajo y el compromiso sumergiéndose en todo aquello que incite a la juerga, el alcohol y el sexo.

Los dos amigos envidian la vida del otro, en un caso es más comprensible  que en el otro, y este deseo de vivir las experiencias de su compadre les llevará a través de un enigmático proceso a cambiarse de cuerpo, la vida de su amigo de la infancia no es tan idílica como ellos creían.

El cambiazo es una película cuya trama la hemos visto repetida en otras películas anteriores, al guión le falta picante pues al final tenemos lo de siempre, una historia de amor encasillada en una comedia facilona cuyo final parece concebido antes de su fermento.

Sin duda la película se sostiene por las buenas interpretaciones de la pareja protagonista, Jason Bateman (HancokUp in the Air) y Ryan Reynolds (Buried (Enterrado)) hacen buenas migas en la gran pantalla y gracias a su labor El cambiazo se convierte en una película soportable.

Las mujeres a conquistar en esta ocasión serán la bella Leslie Mann, casada con el productor Judd Apatow todo sea dicho, y Olivia Wilde (House) que poco a poco se está haciendo un hueco en la primera línea del frente. Realizan unas buenas interpretaciones de unos personajes sin mucho desparpajo y que son mero complemento de una historia sobre la amistad que, aunque intenta ser rompedora, sigue siendo más de lo mismo, los valores tradicionalistas de la sociedad estadounidense se verán reforzados en El cambiazo, una comedia del enorme montón de comedias del montón.


Puntuación:

Título original: The Change-Up.
Director: David Dobkin.
Guión: Jon Lucas, Scott Moore.
Reparto:Jason Bateman, Ryan Reynolds, Olivia Wilde, Alan Arkin, Leslie Mann.
Duración: 112 min.
Año: 2011.

22/12/11

8ª Temporada House


Cuando empecé con la primera temporada de House, soñaba con que al menos durase dos o tres temporadas más, y ya van por la octava. El doctor Gregory House se ha desgastado, pero sigue en antena por culpa de unos millones de incondicionales entre los que me encuentro. El modelo de cada capítulo es el mismo desde su inicio, una estructura rutinaria de caso por capítulo que pocas veces se rompe dando lugar a capítulos originales y que te hacen quitar el sombrero.

De los capítulos que llevo vistos de la nueva temporada me quedo con el primero de todos, la temporada empieza en la prisión, ofrecen un capítulo espectacular, con más acción de lo acostumbrado y con un House en su salsa entre gente de su condición. En los siguientes capítulos la tensión se desinfla un poco, la adrenalina inicial desaparece, y no es hasta que todo el nuevo equipo entra en juego cuando se recobra mayor interés.

En esta temporada se notan las bajas de la atractiva doctora Cuddy (Lisa Edelstein), la falda que volvía loco a House no aparecerá por los pasillos del Hospital Universitario Princeton-Plainsboro. Otra baja importante es la de Olivia Wilde ( Año Uno, El cambiazo, Cowboys & Aliens), número 13, una actriz que consiguió que no me importara la marcha de Cameron (Jennifer Morrison). Pero la sombra de numero 13 es demasiado grande, resulta difícil encontrar una doctora bisexual, con una enfermedad terminal y con una belleza innata que además soporte al misógino, déspota y arrogante de su jefe; pese a todo, veremos a 13 una vez más.

Entre los casos, me quedo con el cameo de Wentworth Miller, resulta extraño verle sin tatuajes, un actor que parece luchar por un papel que le catapulte de nuevo a la primera esfera tras la interpretación de Michael Scofiel en Prison Break, prefiero omitir su papel en la aburrida Resident Evil 4.

Tenemos un House (Hugh Laurie) algo más mayor y con un menos pelo pero que sigue haciendo de las suyas, confío en visionar esos capítulos que se salen de la norma, que rompen con la rutina y demuestran que queda House para rato; de momento los incondicionales de esta serie rutinaria seguiremos disfrutando con el sarcasmo de este tullido amargado y solitario.