La
mejor película española del año según la Academia del Cine, una
película con una atmósfera sórdida, colapsada por la inmundicia humana,
repleta de personajes marginales que conviven al margen de la mirada del
resto de ciudadanos. Un lugar donde los malvados y policías se
confunden con la espesura de la noche, la violencia inusitada es la
mejor carta de presentación, el miedo generado aumenta el respeto, los
cubatas de ron son la droga mágica para conseguir escapar, aunque sea un
nimio atisbo, de ese mundo real en el que solo tiene cabida el dolor y
la tristeza.
Ese Madrid depauperado y marginal que presenta el filme de Enrique Urbizu
atormenta al espectador y es presentado a partir del inspector Santos
Trinidad, un policía venido a menos, de gatillo fácil y que camina sin
rumbo por los senderos de la vida. Un pub abierto en la mitad de la
noche resulta ser un oasis en el desierto de silencios en el que se
sumerge la ciudad. Con todo estos atenuantes, sumidos a la gran
interpretación de José Coronado
–los años le sientan bien en su carrera profesional–, la película recae
en un error garrafal, un error de bulto que hacen que las manos se te
vayan a la cabeza, no se puede crear un mundo así y venderse al primer
guioncillo que caiga en el sendero.
Urbizu juega con la soledad del protagonista, los silencios rotos por el ruido de los hielos al estamparse con los dientes presentan a una persona perdida, un corrupto, un “hijo de puta” como bien lo definió el mismo Coronado. Un personaje atroz que merece lo peor, sanguinario con quien se tuerza en su camino, una gran historia que se diluye ante una trama absurda y pretenciosa.
Se nos muestra una cumbre internacional para obviarla por un simple centro comercial, no se incide en el pasado del protagonista aunque siempre aparece patente, su investigación resulta fortuita en un final breve y contumaz. Un antihéroe que desconoce la magnitud de su proeza, una película que rehúye de las explicaciones más profundas porque sencillamente no las sabría encontrar. Sus grandes taras argumentales lastran a No habrá paz para los malvados, una película apática y endeble, mero garrafón de violencia.
Puntuación:
Titulo original: No habrá paz para los malvados.
Director: Enrique Urbizu.
Guión: Michel Gaztambide, Enrique Urbizu.
Reparto: José Coronado, Rodolfo Sancho, Helena Miquel, Juanjo Artero, Pedro María Sánchez, Nadia Casado, Younes Bachir, Karim El Kerem, Abdel Ali El Aziz, Nasser Saleh, Juan Pablo Schuck, Eduard Farelo.
Duración: 104 min.
Año: 2011.








